| EL KIOSKO |
Personajes por orden de aparición
11 niñas
y 3 niños
Candelas
D. Anselmo
Hortensia
Mª Luisa
Juan
Susana
Clarita
Cristóbal
Mª de la
Encarnación
Dolores
Laura
Asunción
Celeste
Esperanza
Niño
Un kiosco
de periódicos en un barrio cualquiera de Sevilla. Candelas, la
kiosquera está abriendo el negocio y quitando el polvo mientras
coloca los periódicos, las revistas, los tebeos y demás chismes de un
kiosco .Mientras canturrea esta copla :
** LA ZARZAMORA **
(Pasodoble)
|
En el café de Levante entre palmas y alegrías,
Candelas.-
Han visto Ustedes lo contenta que estoy por las mañanas, y tengo
motivos pa estar alegre. Estoy alegre por este Kiosquito que ma
concedío el Ayuntamiento, si señores. Yo soy viuda y cuando murió
mi marío “que en gloria esté”, me quedé sin un real, porque
Agapito era muy bueno, pero se lo gastaba to en la taberna, así
que me dejó con una mano alante y otra atrás. No, no señores, no
estoy contenta porque se me muriera mi Agapito, sino porque una ha
batallao y batallao, hasta conseguir esto.. Ahora les cuento
mientras coloco los cachivaches de mi kiosquito, que ya no sabe
una donde ponerlos ¡Osú María y José!
Le hablo primero a un tratante, y olé,
Candelas.-
Yo solita, yo solita me he conseguío, to lo que tengo, que es poca
cosa, dicho sea de paso, pero a mí me basta y me sobra. Yo he ido
de departamento en departamento, de negociao en negociao, de
asistente sosial, en asistente sosial. Unos me han cerrao las
puertas , otros me las han abierto de “par en par”, hasta que
llegué a D. Pascual Miravalles Garsía (Recalcando el nombre)
; un santo., se lo digo yo. Consejal del Ayuntamiento de Sevilla,
pero un Señor Consejal, no como los otros; éste sí se interesa por
las clases humildes.
(Sigue canturreando La Zarzamora)
Cuando Sonaban las doce una copla de agonía
Candelas.-
Allá que me presenté, yo sola en el despacho de D. Pascual; la
secretaría no me quería dejar pasar naturalmente, y entre,
lloriqueos, lágrimas y suspiros, se abrió aquella puerta, y allí
estaba él: alto, moreno, bien paresío, elegante, simpático,
cautivador , atento, gentil, bueno que les voy yo a desir a
ustedes. Me pasó a su despacho , me colmó de atensiones y me
escuchó como antes nadie me había escuchao. Yo naturalmente, le
enseñé la foto de mi marío, le dije que era el hombre más bueno y
honrao que había existido, que yo vivía estupendamente con él, que
no me faltaba de na y que su muerte me había destrozao la vía...
bueno , y ...la alcancía... y me eché a llorar, y lloré, y
lloré y di un hipío, y otro y después otro. Hice que perdía el
sentío y él solícito me dio a oler un frasco de sales aromáticas,
y por fin entre unas cosas y otras, salí de allí con el permiso
conseguío, y aquí está el resultao. ¡¡Qué el que no llora no
mama!! Y yo solita. Si mi Agapito levantara la cabeza, que no me
dejaba nunca tomar decisiones , y viera esto, se moriría otra vez
del susto. Pues que se fastidie que esto es mío y sólo mío. (Candelas
sigue canturreando “La Zarzamora”, mientras termina de colocar su
kiosquito)
Candelas.-
Verán Ustés, ya va pa sinco años que tengo este kiosco y ya me
conozco la vía y milagros de toos los vesinos de este barrio; les
puedo desir a la hora que viene ca uno al kiosco, cuales son sus
ideas políticas, me se de memoria sus chascarrillos, se quien se
lleva mal con quién, quien se casa, quién se separa, quién va a
tener un niño, a quién han echao del trabajo, en fin, too. Pero yo
siempre tengo una palabra bonita pa cada cual, una palabra de
ánimo, de consuelo, de enhorabuena y ellos me lo agradesen ¿Qué
trabajo cuesta eso? Y así mi negosio va viento en popa. Verán
ahora a las nueve menos diez minutos vendrá D.Anselmo , un
funsionario jubilao que to los días compra su periódico y una
bolsita de alpiste pa las palomas. Miren por allí viene. Es
puntual como el carillón de Córdoba.
D.Anselmo.-
Buenos días Candelita, presiosa
Candelas.-
Buenos días, D. Anselmo, ¿Lo mismo de siempre, verdá?
D.Anselmo.-
Así es , Candelitas, dame mi ABC y la ración de alpiste, que mis
palomas y mis pajaritos me estarán esperando como agua de Mayo y
además con la buena mañana que hase , en el Parque de María Luisa
se tiene que estar muy bien.
Candelas.-
Pero abríguese D.Anselmo, que luse el sol, pero la mañana está
fresquita y usté con su reuma no debe coger frío.
D.Anselmo.-
¡Ay hija! Y que lo digas , que cada vez tie uno peor las bisagras.
Hoy me he levantao con un dolor de rodillas que ya, ya.
Candelas.-
Ande, ande, no se queje que está usted todavía pa partir corasones
, nadie le diría la edad que tiene.
D.Anselmo
(Estirándose todo lo que puede) ¿De veras Candelita, tú
crees que estoy todavía de buen ver?
Candelas.-
Pues claro, D. Anselmo, pues claro , Vamos que yo porque le guardo
el luto a mi marío, si no yo misma le diría algún piropo.
D.Anselmo.-
¡Qué guasona eres Candelitas! No, yo te lo digo porque hay una
señora en el parque, que también le lleva comida a los pajarillos,
que está de muy buen ver. Sólo tiene 75 años, es muy educada y ya
me ha tirao alguna que otra indirecta: qué si vive sóla, que que
mala es la soledad, que cómo vivo yo sólo sin una mujer que me
atienda. Y yo, claro, me he hecho el distraido, pero he cogío la
indirecta
Candelas.-
¡Pues adelante, D. Anselmo, no se lo piense que la vida es muy
bonita
D. Anselmo.-
Toma Candelas, 1,80, ¡Qué pases una buena mañana!
Candelas.-
¡Vaya Usted con Dios! D.Anselmo . Qué cándido , Mira va como un
chaval de 20 años. No hay cosa más bonita que desirle una frase
amable y cariñosa a los ansianos ¿Y que trabajo nos cuesta? (Sigue
colocando cosas en el kiosco)
(Entran en escena Mª Luisa y Hortensia. Se paran a charlar
delante del kiosco)
Mª Luisa:
... Y me dise el jardinero, con una grasia que no se pue aguantá :
Otra vez cuado pases por este jardín, ¡Morena! avisa con tiempo a
los rosales mujer, que se me mueren toas las rosas de envidia.
Claro, que te voy a desí ; ver a aquel hombre chequetillo,
desgarbao y sesentón, desir esas cosas tan bonitas a una mujer,
solamente pasa aquí en este Sevilla de mi alma. Naturalmente yo me
hise la estirá, pero me iba partiendo de risa.
Hortensia:
(Riéndose) Es verdá, aquí los hombres tienen una grasia
especial .El otro día iba yo por la calle Villegas a salir a la
Plasa El Salvador y estaban sacando un camión de un garaje y le
desía el ayudante al conductor : tira, tira ya, dale , dale hombre
y como tardase un poco el conductor va y le dise : Hombre dale ya,
que a este paso lo que le va a da es un infarto al camión .
Mª Luisa:
(A carcajada limpia) Y un guasón el otro día en la calle
Cabeza del Rey Don Pedro, a la verita La Alfalfa , uno que vende
cupones de siegos y que ve mejor que tú y que yo. Pues verás:
Pasaba un cheposo a su vera cantando el hombre mu contento, será
una rosa, será un clavé y va el guasón de turno y le dise: y lo
que llevas atrás compadre, ¿que es la maseta? No se pue aguantá la
grasia de este pueblo.
Hortensia:
(Riéndose a mandíbula batiente) Y lo optimista que somos.
No nos entristese na, aquí hay poca gente con depresión. Pues yo
no sé si sería el mismo que tu dises porque me lo encontré en la
calle Sales y Ferré que está allí al lao , mira: jorobao,
contrahecho con una muleta en ca braso, era un cromo y el gachó
iba cantando aquello de: grasias a la vía que ma ha dado tanto,
grasias a la vía y por eso canto... Mira la gente se tenía que
poné una mano en la boca pa no echá la carcajá, y no pa reirse de
él (Dios me libre, pobresito) , sino por la ocurrencia; se
pue aguantá mejor humor y más optimismo.
Mª Luisa: Los sevillanos somos así. El otro día iba por
la calle Sierpes un borrachín que iba dando tumbos de un lao a
otro, los viandantes, claro, se apartaban pa dejarle pasar y ya le
para un monicipal y le dise : váyase pa su casa amigo, que va Ud
dando más giros que curvas tiene la serranía de Ronda. Y le dise
el beodo, ¿insinúan Sr monisipa, que estoy bebido? Pues sepa Ud
que yo no bebo por prescrisión facultativa y que como llevo un día
sin beber pues he entrao en ese bar pa celebrarlo, ¿He cometío
algún delito?.
Las dos.-
( Nueva carcajada )
Candelas.-
Ya veo, ya, que os estáis partiendo de risa ¿Acaso hay algún
chisme nuevo que yo desconozca?
Mª Luisa:
¡Qué va! Estamos riéndonos del ángel que tienen los sevillanos,
que no se pue aguantá.
Candelas.-
¡Ah! En eso somos únicos. Aquí en el kiosco, se ven muchas cosas
de too tipo y algunas mu grasiosas. La otra tarde se aserca un
turista chapurreando el español y le dise a una señora que estaba
comprando el periódico: .¿Poder decir Vd, donde quedar la Torre
Eiffel, por favor? Y le dise la señora con mucho ángel: Hombre, yo
por desirle donde queda la torre Eiffel se lo diría, pero no sé si
es esa que está a punto de caerse o una de hierro mu fea, que
parese las vías del tren saliendo de la estación de Santa justa.
Pero si le da a usté igual, vaya usté a ver a la Giralda que está
hecha de encajes y bordaos y es la más bonita der Mundo, y esa,
esa se queda aquí con los sevillanos. Mira er muchacho se quedó
alusinao, ¡Mira que venir a Sevilla a preguntar por la torre
Eiffel!
Hortensia.-
Bueno, chicas que yo tengo mucho que haser y a las dos y media
tengo que tener la comía pa mi marío que viene de trabajá.
Candelas.-
Sí, sí, ya veo que tenéis mucha prisa las dos y lleváis delante el
kiosco una hora y media dándole al palique.
Hortensia.-
¡Hombre! De arguna manera se tie una que expansioná ¿no te parese?
Mª Luisa
.- Yo como no tengo esas atauras, me pudo permitir el salir a
paseá todo cuanto quiera. El matrimonio es una esclavitú. Anda
dame la revista de cotilleo, haber que ha pasao por fín con el
pretendiente de Terelu Campos, que me tiene en ascuas.
Hortensia.-
Es que a las mujeres nos gusta el “morbo” , no hay más que ver que
vendes más revistas que periódicos.
Candelas.-
¡Ojo! No te pases que las revistas del corazón las compran las
mujeres pero luego las leen también los hombres, que lo sé de
buena tinta.
Las dos.-
Bueno, nos vamos , que se te de bien hoy Candelitas.
Candelas.-
Grasias y que ustedes lo vean. (Comentando para sí) ¡Vaya
dos!, estas no tienen preocupaciones, se ríen de la vida misma.
¡Qué humor!
Juan.-
¿Dónde hay una maseta pa plantar esta flor? ¿Adónde está el
escultor que ha diseñao este rostro? Díganme donde está el poeta
que ha escrito este bello poema ¿Dónde se han metío? Ésta es la
mujer más bonita de toa Sevilla.
Candelas.-
Uyuyui , que zalamero vienes Juan, algo me vas a pedir, seguro.
Juan.-
¿Yo? Qué mal pensá eres Candelitas, Yo sólo te pediría a ti... en
matrimonio, pero tú te niegas.
Candelas.-
Con que en matrimonio ¡eh! ¿Ya te has gastao los veinte euros
que te presté ayer, pa no se que negosio?... ¿Y los diez, que te
dejé anteayer porque no tenías suerto?...
Juan.-
¡Hombre Candelitas! No me fastidies, un negosio fallido lo tie
cualquiera, pero cuando yo digo que te lo devuelvo es que te lo
devuelvo y además ahora mismo, ¡fíjate! (Se echa la mano a la
cartera)... Y digo yo veinte y diez son treinta ¿no?. Mira
vamos a haser una cosa pa redondeá. Como tengo que ir a la plasa a
comprar y no me quiero quear sin dinero, tu me das un billete de
sincuenta euros, yo te doy estos treinta que llevo aquí y es como
si te pagara y tú me prestaras sólo veinte ¿Qué te parese?
Candelas.-
¿Que qué me parese? ¡Qué eres un sirvengüensa! Eso me parese ¿Pero
tú te has creío que yo soy tonta?
Juan.-
¡Qué mal pensá eres Candelita de mi corazón ! Si tú eres pa mi lo
primero como dise el cantá, como te voy a engañar yo a ti; lo que
pasa es que últimamente no me sale na bien, por mucho empeño que
le ponga, y estoy desesperao, pero nunca engañaría yo a la dueña
de mi corasón. (Poniendo voz compungida)
Candelas.-
¡Anda salamero! Toma veinte euros y empléalos bien ¡eh que ya no
te dejo ni una gorda más
Juan.-
¡Dios te lo pague mujé ! Qué vendas to la prensa y tos los
cachivaches en un santiamén y que como er cuento e la lechera, te
pueas comprar una tienda y después unos almacenes y después...
Candelas.-
Anda, anda y que como er cuento e la lechera, se me caiga er
cántaro y adios, almacenes, adios, tienda y adios kiosco que es lo
único que tengo.
Juan.-
(marchándose) Adios Candelas, no te pongas así mujé. Bueno,
me voy, que los negosios no esperan y además tú no estás de humor.
Candelas.-
(Hablando en voz alta, consigo misma) ¡Qué los negosios no
esperan ! ¡Qué los negosios no esperan! Er que no esperas es él ar
trabajo, éste ve un pico y una pala, y dise que no lo toca porque
tien la gripe aviar. (pausa). Pero en fin me da pena el
pobresillo.
Susana.-¡Hola
guapa! Dame el periódico y el fásiculo de coches antiguos, su
historia y su montaje, que es la colesión de este año de mi marío,
que tos los años empiesa alguna y no termina ninguna.
Candelas.-Como
la mayoría. Toma tu fascículo y en esa bolsita va una de las dos
ruedas delanteras; que no se te pierda.
Susana.-
A este ritmo le va a salir más caro el Ford T, de 1921 que si se
comprara la giralda por piesas.
Candelas.-
Por sierto, sabes algo de Matilde, hase mucho que no viene por
aquí. ¿ se habrá casao?
Susana.-
¡Ah! , ¿pero no lo sabes? Se casó por fin con Juanito el
madrileño. Ha tenío mucha suerte, Juanito es un buen muchacho y
con un buen ofisio, es na menos que oficial fontanero.
Candelas.-
¡Hombre qué bien! ¿Fontanero? Entonses tiene la vía resuelta.
¡Total no ganan na!
Susana.-
¿Qué si ganan? Yo el otro día llamé a uno para que me arreglara un
“chisperito” del desagüe de la cosina; me lo arregló en sinco
minutos y cuando le digo que le debo me dise: Poca cosa paisana,
veinte euros de la visita, localizar la avería seis euros,
restañar y soldar doce euros, total, 44,08 Euros, y no le cobro el
IVA. Hombre, muchas grasias, casi sincuenta euros por arreglar un
“chisperito” de na. Fíjate si llega a ser algo.
(Llegan Clarita y Cristóbal)
Clarita.-
Muy buenos días tengan ustedes.
Cristóbal.-
Muy buenos días
Candelas y Susana.-
Buenos días.
Clarita.-
Y verdá que hase un buen día, una buena mañanita pa pasear, por
eso le he dicho al señor Cristóbal: Vamos a por el periódico y
después nos vamos a dar un paseíto por la Plasa Nueva y ahí nos
dirigimos ahora.
Cristóbal.-
Por sierto, que les he oído a ustedes hablar de lo caros que son
los fontaneros. ¿Y que me dise de los mecánicos? Esos si que te
cobran hasta por sonreír y yo debo sonreír mucho.
Clarita.-
Yo de eso no entiendo, pero creo que ser mecánico trae más cuenta
que estudiar pa ingeniero industrial.
Susana.-
Toma, como que yo le he dicho a mi hijo. Cuando termines la
escuela te voy a apuntar a una escuela de artes y oficios pa que
estudies pa mecánico y ya tienes la vida resuelta hijo.
Cristóbal.-
La semana pasada llevé el coche a que me hisieran una revisión
rutinaria, de esas que te recomiendan las casas cuando compras un
coche. El coche está nuevo, lo compre hase seis meses y yo creí
que entraba en el presio y que me lo harían gratis.
Candelas.-
¿Y se lo cobraron.?
Cristóbal.-
¿Qué si me lo cobraron? Mirar, por aquí tengo la factura (Saca
la factura del bolsillo y la lee en voz alta)
Factura
Revisar sistema de
frenos................. 50 Euros
Revisar
líquidos............................30 “
Revisar
Niveles.............................40 “
Revisión y reglaje de
luces............30 “
Comprobar salida de
humos..........60 “
Comprobar motor por ordenador......40 “
Mano de
obra.................................... 90 “
_______
TOTAL 340 “
IVA
16% 54,4
__________
TOTAL A PAGAR
394,4
Menos mal que era una revisión rutinaria porque si no les regalo
el coche. Toma como que les dije: Oiga, ahí irá incluida la cuota
de este mes ¿no?
Susana.-Yo
no sé adonde vamos a ir a parar como se está poniendo la vida.
Antes iba una al mercao y hasía la compra con 2000 pesetas y ahora
con esto de los euros dichosos, te dejas 50 euros y paese que te
han dao to de balde y cuando descubres que tas dejao más de 8000
pesetas te echas a temblar.
Clarita.-
Y que lo diga, como que yo no me aclaro aún con lo de los euros y
cuando me disen tantos euros pues yo me creo siempre que es una
ganga. La otra tarde fuimos, una amiga y yo, a merendar a una
cafetería. Nos tomamos dos chocolatitos con una rasión de
calentitos, y cuando pido la cuenta, me dise la chica, seis euros
y voy yo, tan inosente y le digo ¿na más?¿No te habrás equivocao?
Claro la chica se echó a reír y me dise: mujer, si quiere le cobro
más, pero eso es lo que vale. Tonta de mí que estaba pagando 1000
pesetas y no me había dao ni cuenta.
Cristóbal.-
Bueno Candelas, dame mi periódico que me marcho pitando a mis
obligaciones. Con Dios señoras.
Candelas.-
Toma Cristóbal, aquí tienes El País y un suplemento de Siensia y
Naturalesa que trae esta semana. A este paso los periódicos, en
vez de ser periódicos van a ser la Biblioteca nasional.
Cristóbal.-
Y que lo digas, que dentro de poco vamos a tener que venir a por
la prensa con un puñao de porteadores. Toma el importe Candelas,
te lo doy justo ¡Qué lo pases bien mi arma!
Candelas.-
Lo mismo te digo Cristóbal, lo mismo te digo… ¡Qué buena gente!
Aquí, donde le ven, ha enviudao tres veses, le duran las esposas
menos que una gamba en la boca un tiburón. Cuando pretende a
alguna mosuela y le tira los tejos, ella sale corriendo como alma
que lleva el diablo. Cualquiera le tienta.
Mª de la Encarnación.-
Candelas, ¿me has guardao la revista Pronto de esta semana? Que no
me la quiero perder, viene una reseta de Arguiñano, sobre
Chipirones a la Boloñesa, que tienen que estar riquísimos.
Candelas.-
Mª de la Encarnación ¿Le he fallao yo a usté alguna vez mi arma? A
mis clientas preferías les guardo yo lo que me pían, aunque me
quede yo sin comer pa buscárselo, ¡faltaría más!
Mª de la Encarnación.-
¡Eres un Ángel! Pues mira a cambio te voy a contá el último
cotilleo del barrio.
Candelas.-
¡Cuente, cuente! Me muero por los cotilleos.
Dolores.-
Lo he escuchao to y no me lo quiero perder! Cuente usté Dña
Encarnación, que yo después contaré los míos, que yo también se
unos cuantos.
Candelas.-¡Paresen
ustedes la gasetilla del Norte!
Mª de la Encarnación.-¿Saben
ustedes que Paco el del puesto le ha pedío en matrimonio a Rosita
la de la floristería?
Candelas y dolores.-
¡No me lo puedo creer!
Mª de la Encarnación.-
Pues créanselo, créanselo ustedes que son noticias frescas, vamos
tan frescas como que son de esta mañana.
Dolores.-
¡Pero si se llevaban como el perro y el gato! ¿Quién la fuente de
información?¿Seguro que no es una traca?
Mª de la Encarnación.-
Y tan seguro. Miren, no se debe desir la fuente de información,
pero como confío en ustedes se lo diré. Me lo ha contao Doña
Angustias la mujer del melitar, que es una señora muy digna y muy
de fiar, pero eso sí, me ha pedío por favor que no lo contara a
nadie, porque ellos no lo quieren divulgar toavía ; yo se lo
cuento a ustedes porque sé que son una tumba.
Las dos.-
Por supuesto, Mª de la Encarnación, no faltaba más. Somos una
tumba.
Dolores
(Poniendo
cara de cotilleo)
.- Bueno y cuente, cuente ¿Cómo ha sío eso?
Mª de la Encarnación.-
Parese ser que el muchacho andaba ya detrás de ella desde hase
bastante tiempo, pero Rosita le daba de lao, e incluso de malos
modos, paresía que lo menospreciaba, pero hijas mías, como dise el
dicho, el amor está mu serca del odio, o al revés.
Candelas.-
Que cosas tiene la vida, me acuerdo una pelea que tuvieron a las
puertas de su casa Rosita y la madre de Paco y las cosas que se
dijeron.
Dolores.-
¡Qué usted es una cotilla! Pues mira quien fue hablar so
lenguarona, y usted es un tapón de botella , y tú medio metro de
sinta aislante, y usted parese una pastilla de jabón lagarto y
tú.... Y no sé cuantas cosas más se dijeron.
Mª de la Encarnación.-
Pues ahí las tenéis ahora, a partir un piñón hija mía, que van
hasta haser la compra juntas.
Candelas.-
Si es lo que yo digo: pa cuatro días que vive una, que nesesidad
tenemos de pelear los unos con los otros, si en un cambio de aire
a lo mejor estamos hasta emparentaos.
Dolores.-
Si no hay que ver más que a los políticos, que se están poniendo
de ropa e perejil, que paece enteramente que son perros de presa y
en cuanto termina la sesión los ves a partir un piñón.
Mª de la Encarnación.-
Y que lo digas. La otra tarde echaban en la tele lo del parlamento
ese y había dos , uno de un partío y otro de otro, que se estaban
disiendo de to menos bonitos y los demás aplaudían cuando gritaba,
uno de ellos y silbaban y abucheaban los otros y al revés claro.
¡Qué espectáculo! Lo tuve que apagar pa que no lo vieran mis
niños.
Dolores.-
Como que tenían que poner dos rombos cuando hay temas de política
en la tele.
Candelas.-
Es que es lo que digo yo. Podían desirse las cosas con respeto y
buenos modos y así los siudadanos no tendríamos excusa pa
pelearnos entre nosotros.
Dolores.-
Bueno les desía yo que también tenía noticias frescas ¿verdad?
Pues las tengo, las tengo.
Candelas.-
Somos todo oídos.
Dolores.-
Bueno, yo más que cotilleos os voy a contar unas cuantas anécdotas
de los vesinos de mi casa, que son únicos. ¿Conocéis a la Seña
Basilia la mujer de Cándido?
Las dos.-
Sí claro.
Dolores.-
La mujer no ve tres en un burro. Total que como han abierto una
óptica nueva en el barrio, pues allá que se escampó la Sña
Basilia, observando al personá. Delante de ella había otra mujer
probándose gafas, y según se las probaba pues le iba disiendo al
óptico, con estas no veo, con estas tampoco, con estas algo mejor,
hasta que dio con las lentes apropiadas. Cuando le llegó el turno
a mi buena Basilia, le empesaron a probar gafas y ella iba
disiendo: con estas no veo, con estas tampoco, ni con éstas y así
hasta que se probó todo el muestrario. El chico desesperao, va y
le dise, pero bueno Señora, usted sabe leer, a lo que La Basilia
responde: ¡Hombre si yo supiera leer, ¿a que iba yo a haber venido
aquí?
Todas.-
(Sueltan
una sonora carcajada)
Mª de la Encarnación.-¡Escuchá!
Dos vesinas mía, mu presumías las dos, en edad casaera. Yo las
estaba oyendo desde mi casa. Y le dise una a la otra:
Po ¿zabe que me echao novio? ¿Ah si?¿Y cómo es? Po mira, e
otorrinolaringólogo. ¡Ozú! ¡Vazco como el mío! No se pue aguntá.
Todas.-(Nueva
carcajada)
Dolores.-
Y otro dos vesinos, que se las dan de curtos. Le dise uno al otro
¡Oye quillo! ¿Cómo se dise uno en inglés? Uan, dise: ¡Anda como mi
primo!
Todas.-
(Otra
carcajada)
Candelas.-
Pero que guasonas sois las dos.
Mª de la Encarnación.-Algunas
veses somos un poquito crueles. El otro día llega la Paula, la del
portal 38, que ha tenío un niño, mu feo, porque la verdá es que es
feo el chaval y le dise la vesina dal lao, que se tienen mucha
enquina. Dise: oye Paula , mía que es feo tu chavá, y claro algo
ofendida le contesta la Paula, como quien no quie la cosa, pa no
demostrá su escozor. ¡bah! Pero los niños dan muchas vuertas; y le
dise la otra con mu mala idea: Pues yo creo que éste, ni gastando
mil duros en el tío vivo.
Todas.-
(Nueva
risotada)
Dolores.-
¿Habéis visto que el barrio está llena de sanjas? Este alcalde se
ha propuesto dejar Sevilla como un queso de Gruyere. Pues el otro
día no me podía aguantar de la risa. Había una sanja mu profunda y
dentro de ella había un obrero y le estaba disiendo al que estaba
fuera : ¡Pepe isamé! A lo que el de fuera que era un poco sordo le
contestaba: ¿Qué me ises? ¡Que me ises! Contesta el de abajo. ¡Ah
creí que me desías algo.
Todas.-
(Otra
carcajada)
Mª de la Encarnación.-
Bueno, chicas yo me voy que todavía no he hecho la compra ¡Cómo
pasa el tiempo!
Dolores.-¡Es
verdad! ¡Qué barbaridad! Candelitas, dame el periódico que me
marchó escapá.
Candelas.-
¡Vaya par de guasonas! Toma Dolores, haber si lo pierdes por el
camino , que yo ya te lo he dao.
Dolores.-
No, el periódico es para mí, antes que el pan. ¡Con Dios!¡Qué lo
pasen ustedes mu bien!
Mª de la Encarnación.-¡Con
Dios Dolores! Toma y dame mi revista Candelas.
Candelas.-
Aquí tienes, No te la vayas a leer toa de golpe, deja algo pa
mañana.
Mª de la Encarnación.-No
sé si me va a llegar a mañana, pero si se me agota pa eso están
los programas de cotilleos, que son la monda. ¡Abur!
(Asunción, Laura y Celeste, tres vecinas del barrio que están discutiendo sobre los planes del Sr Alcalde)
Asunción.-
Os digo que es una vergüenza como tiene este Alcalde, las calles
de Sevilla, toas levantás.
Celeste.-
¡Qué exagerá! Toavía le queda el barrio Santa Cruz, mujé. (risa
irónica)
Laura.-
Hombre yo creo, que cuando lo acabe nos vamos a alegrar porque va
a dejar Sevilla de rechupete; vamos a ser la envidia de toa
España. (Nueva risotada)
Asunción.-
Sí, es posible, pero nosotras lo veremos desde el asilo, mejor
dicho, no lo veremos, nos lo contarán, si es que vienen a vernos,
que esa es otra.
Celeste.-¡Hombre,
yo creo que sí!
Asunción.-
No sé, no sé, que de todo hay, pero bueno, hablemos de cosas más
alegres chiquillas. ¿Qué os parese cómo va mi Betis del arma?
Celeste.-
¿Como va a ir? Como os merecéis, si no dais una patá a un bote, no
como mi Sevilla, que ya ves, aspirando a jugar la champión, y es
que tenemos unos jugadores que ya los quisiera el Real Madrid, con
to su golpe de Galácticos.
Asunción.-
¡Ah, amiga!, Ya no me acordaba yo, que tu eras del Sevilla y del
Señor del Nido, ese, que ca vez que habla, de seis palabras mete
la pata en sinco.
Celeste.-
¡Pero que dises! Vas a comparar tú al Sr Lopera con el Sr del
Nido, El Sr del Nido es todo un Sr: prudente, sosegao, nunca
arremete con nadie, hombre no compares.
Laura.-
Yo opino que...
Celeste.-
Tú no opinas ná, ésta es una forofa impresentable que no sabe na
de fútbol y to lo tiene que criticar.
Laura.-
Pero es que el domingo pasao...
Asunción.-
Ni domingo pasao, ni na, hombre, que Laura es una lenguarona de
tres al cuarto que habla lo que oye y na más.
Laura.-
Pero si yo lo que digo es ...
Celeste.-
¡Tú aquí no dises na! ¡Qué esto es entre esta y yo! ¿Vas a
comparar na der Betis con el Sevilla? Nuestro estadio, el estadio
del Sevilla es el estadio más bonito de toa España, Er Ramón
Sánchez Pizjuan. Lo vas tú a comparar con esa cafetera llamada
“Estadio Ruiz de Lopera”, que además se lo ha otorgao vuestro
presidente como si fuera suyo? Vamos que ni harta vino.
Asunción.-
Tú lo que eres, es una envidiosa que crees que lo tuyo es mejor
que lo de los demás (Haciendo
muecas de burla)
, que si tu hijo ha hecho la mejor carrera, que si se ha colocao
en una empresa de director gerente...
Laura.-
Digo yo que...
Celeste.-
¡Digo yo, digo yo! ¿Tú que vas a decir de esta envidiosa? Que
llama envidiosas a las demás cuando es a ella a quien la corroe.
En cuanto te compras algo nuevo, ya está criticando, incluso a ti,
Laura, cuando te compraste el chaquetón de garras, o bueno que
paresía de garras…
Laura.-
Era de garras, pero...
Asunción-
Tú si que la criticaste cuando su boda: ¡que si vaya entrantes,
que el lugar del convite era mu feo, que...
Celeste.-
Mentirosa, que eres una mentirosa, te voy a dar una bofetá que...
Asunción.-
Tú a mi, yo te voy a arrancar los cuatro pelos que tienes so fea.
Celeste.-
(yéndose
hacia ella)
Ahora verás
Laura.-
(Poniéndose en medio de las dos y chillando) .- Bueno, ya está
bien, ¿no os da vergüenza? Toa la vía juntas, habéis cresío juntas
en el barrio, os queréis como hermanas, os ayudáis como hermanas y
cada dos por tres armáis una de éstas.
Asunción.-
¿Yo querer a ésta?
Celeste.-
¿Yo haber cresío con ésta?
Laura.-
Sí, Naturalmente, sois hermanas, o ¿es que ya lo habéis olvidao
después de cincuenta años? y yo vuestra hermana mayor o ¿es que
queréis que vayamos al diario de Patricia a contar nuestra
historia?
Asunción y Celeste.-
(Dándose un abrazo)
Laura.-
Así está mejor
Candelas.-
Os estoy observando desde aquí y desia pa mis adentros: con lo que
se quieren estas tres hermanas que siempre van juntas a tos laos y
luego como regañan por cualquier cosa. Totá , ¿ por qué ha sío
esta vez?
Laura.-
Po el fútbol , que una es der Betis y la otra der Sevilla, ya ves
que tontiá
Celeste.-
¡Hombre! Es que no va a compará a mi Sevilla con er Betis. Mi
Sevilla va to de blanco, como la inmaculada Concepción.
Asunción.-
Mira quien fue a hablá pues er Betís va vestío con los colores de
la bandera de Andalusía, porque es quien mejor la representa.
Laura.-
¡Basta, basta! A ver si vais a empesar otra ves, que sois como la
der pelo de mi pueblo, que to los años regañaba con er marío por
un pelo que había caío en la sopa y al año siguiente hasían las
pases y cuando salía la conversación, empesaban siempre con lo
mismo: Cariño ties que reconocer que er pelo era tuyo y él, no mi
vía era tuyo porque era más largo que los míos y así se ensarsaban
de nuevo, volvían a regañar, se volvían a separar y así hasta el
año siguiente.
Asunción y Celeste.-
Pues vaya pareja.
Laura.-
Aplicaros er cuento.
Candelas.-
Bueno me vais a comprar algo, o sólo vais a discutir.
Laura.-
Es verdá Candela, a mí dame el Mundo.
Asunción.-
Pues a mí El País.
Celeste.-
Pues yo ni uno ni otro, dame la revista Semana.
Candelas.-
Toma Laura, tu Mundo, el País para Asunción y tú Celeste toma la
revista Semana, que creo que viene un patrón para haser una
chaqueta de lana que es un primor.
Todas.-
Con Dios Candelas, que nos vamos a comer.
Candelas.-
¡Vayan ustedes con Dios! Y fúmense la pipa de la paz, que por hoy
ya han peleao el primer Round.
Candelas.-
¡Hasta más ver! ¡Qué tres hermanas. Ven ustés, así se me pasa toa
la mañana, con los chascarrillos de unas, los cotilleos de otra y
las peleas de éstas y ya ven las dos menos cuarto, ya estoy a
punto de serrar y terminar la jorná de la mañana y se ma pasao en
un santiamén. ¡Ah! Pues toavía me falta una. Esta es la más
tardona, casi siempre llega cuando voy a serrar el kiosco y le
temo, porque además de que me cuenta toas sus penas tie un
chiquillo que es un diablo, así que le temo. Ya puedo guardar tos
los cachivaches dentro del kiosco porque si no, no me queda uno
sano. Mira por allí viene. Ya desía yo que no podía faltar.
Esperanza.-
¡Niño! ¡Quieres dejar de perseguir a las palomas!¿Qué diantre de
niño!¡Niño no te metas en la fuente! ¿Quieres venir aquí? Niño no
hagas burla al monisipal .¿Pero tu has visto Candelas? No hay
quien haga carrera de él.
Candelas.-
No es por na, Esperancita, pero tu niño está desbocao, está farto
de un buen asotillo que le ponga firme y que le haga ver quien
manda, porque te tiene cogío el pan debajo er sobaco.
Esperanza.-
¡Hombre Candelas! Eso es un martrato y yo no voy a martratá a mi
niño. Es un poco revoltoso pero no es mala gente. Mi marío dise
como tú que le dé un asotillo de vez en cuando, pero eso lo dise
porque es un poco bestia como tú. A mi niño se le gana mejor por
las buenas.
Candelas.-
Sí, sí, ya lo veo que te lo tienes ganao.
Esperanza.-
¿Qué no? ¡Ahora vas a ver! ¡Luisito mi amor ven con mamita, que
mira lo que tiene Candelas para ti, a Drake, el guerrero
supersónico, Ven corre.
Niño.-
( Corriendo a todo correr
)
Esperanza.-
Ya viene, ves como mi niño al final es mu noble. Ya está aquí.
Luisito dale un besito a mami y saluda a Candelitas.
Niño.-
(Le
da un beso fugaz a su madre mientras emite un gruñido)
¡Dame mi Drake supersónico!
Esperanza.-
Candelas, ya que Luisito se ha portado ya bien y ya no va a hase
más travesuras, dale ese muñeco tan presioso que le he prometio,
pero me tienes que prometer que vas a ser más obediente ¡eh!
Promételo aquí delante de Candelas.
Niño.-
(Nuevo
gruñido del niño)
Síiiiiii ¡Dame mi Drake!
Esperanza.-
¿Pero nos lo prometes?
Niño.-
¡Que síiii, pesá!
Candelas.-
(
Con retintín)
¡Qué rico!
Niño.-
(Simulando
el ruido de una ametralladora y disparando figuradamente contra
todos los viandante, incluidas su madre y Candelas).
Ra-ta-ta-ta-ta
Esperanza.-
¿No es una monería? Con que poquito se conforma la criatrura, si
lo han dicho hasta los psicólogos, que a los niños se les gana
antes por las buenas que por las malas. Tú como no tienes hijos,
pues no tienes experiencia, pero ya ves.
Candelas.-
Eso es verdá, no tengo ninguna experiencia, pero digo yo que
alguna vez se le acabaran los regalos ¿no?
Esperanza.-
¡Ah! Para entonses ya habrá madurao y será todo un hombre de
provecho.
Candelas.-
Pues mira me has convensío. Yo soy como mi padre, ¡que en paz
descanse! Que no le gustaba discutir y cuando alguien le desía ¿de
qué está usté tan gordo? Él contestaba ¡de no discutir! ¡Eso no
pue ser!, desía el otro, Pues no será contestaba mi padre tan
orondo.
Esperanza.-
Pues no lo he cogío mu bien Cuentas unos chistes y unos
chascarrillos que no hay quien los entienda Candelas.
Candelas.-
¡Pues será así Esperanza! ¡Pues será así!
Esperanza.-
( Corriendo tras el niño de nuevo )¡Niño, no dispares a los patos
que te van a echar una multa! ¡ Niño no hagas burla a la gente!
¡Niño que salpicas a ese señor! ¡Qué niño más desobediente!¡Ve
aquí ahora mismo!
Candelas.-
Y esta es mi vida Señores, un poco monótona y repetitiva, pero
simpática y alegre ¿verdad?. Ninguno de los personajes tienen
desperdicio. Ya ha llegado la hora de cerrar y no se ha dao mal la
mañana, de todo ha habío. (Van saliendo todos los personajes al
escenario mientras suena a lo lejos la canción de la Zarzamora)
D. Anselmo.-Candelas
es el alma
Hortensia.-
que tiene la grasia española
Mª Luisa.-
y rinde Sevilla a sus pies.
Juan.-
que tiene entre sus cortesanos
Susana.-
a todos nosotros y ...
Esperanza.-
y al niño también...
Clarita.-
que con este humilde sainete..
Cristóbal.-
pretende que lo pasen bien.
Mª Encarnación.-
sentados ahí un buen rato
Dolores.-
Sin otro problema entre manos...
Todos.-
¡¡¡Que el estricto deber de aplaudir!!!
¡¡¡Que el estricto deber de aplaudir!!!
¡¡¡Que el estricto deber de aplaudir!!!
Fin
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