Francisco Javier Bernad Morales
El escenario representa: a la derecha la casa de Caperucita, en la que se ven una mesa y tres sillas, dispuestas de modo que ninguna da la espalda a los espectadores, sobre la mesa, una tarta con velas; en el centro, el bosque, con árboles, pajaritos y conejitos —representados por niños—; a la izquierda, la casa de la abuelita con una cama
Caperucita —que aún no lleva puesta la caperuza— y su madre están sentadas a la mesa. La niña no cesa de relamerse mientras mira la tarta. No puede aguantar más, así que unta el dedo en ella y luego se lo lleva a la boca. Mientras ellas hablan, la abuelita sale de su casa y cruza el bosque. Lleva un paquete en la mano.
Mamá: No me gusta que seas tan golosa. Es de muy mala educación comer con los dedos. Además, tenemos que esperar a la abuelita.
Caperucita: Mamá, es que tarda mucho y tengo hambre. ¿Qué me regalará?
La abuelita llega a la casa de Caperucita.
Abuelita: ¡Hola! ¿Cómo estáis? ¡Qué nieta más guapa tengo! ¡Felicidades!
Mamá: ¡Qué alegría verte!
Caperucita: ¿Ya nos podemos comer la tarta?
Abuelita: Abre primero tu regalo
Caperucita: ¡Ay! ¡Qué nervios! ¡Qué capa tan bonita! ¡Qué caperuza más roja!
Caperucita besa a la abuela y las tres se sientan a la mesa. Se oye la canción Cumpleaños Feliz y Caperucita sopla como si apagara las velas. Después fingen comer.
Abuelita: Me voy a marchar porque no quiero que se me haga de noche por el camino
Mamá: Ten mucho cuidado con el lobo.
Abuelita: No te preocupes. El lobo se ha marchado a la ciudad porque, como allí vive más gente, cree que va a encontrar más comida
Caperucita: Adiós, abuelita.
La abuelita se marcha
por el bosque. Baja la intensidad de la luz para indicar que anochece
Aumenta la luz para señalar el amanecer. Caperucita —ya lleva puesta la capa— y su mamá están en su casa. La abuelita en la suya, metida en la cama. En el bosque, el lobo.
Lobo: ¡Vaya idea mala tuve con irme a la ciudad! ¡Todo está lleno de coches! ¡De milagro no me mató un autobús! La ciudad no es para mí. Menos mal que ya estoy otra vez en el bosque. Voy a descansar un rato y luego buscará a alguien para desayunar.
Mamá: ¡Caperucita! Acaba de llamar la abuelita. Está un poco enferma y se ha quedado en la cama, así que acércate a su casa y llévale esta cestita con un pastel y un tarrito de miel.
Caperucita: Pero mamá,. Si lo que tendrá será una indigestión por la tarta. ¿No será mejor que le prepares una manzanilla?
Mamá: No me gusta que seas tan sabihonda y tan repipi. Harás lo que te digo.
Caperucita: Bueno. Tampoco es para que me regañes.
Mamá: ¡Ah! Aunque se ha ido el lobo, ten mucho cuidado y no te entretengas. Yo, mientras, voy un rato a charlar con las vecinas.
La mamá se marcha por la derecha. Caperucita sale al bosque. Da vueltas por el escenario. Se agacha como si cogiera flores. Se sienta a escuchar el canto de los pájaros. Se tumba en el suelo. Se levanta. Salta. Todo al ritmo de la música
Conejitos: ¿Dónde vas Caperucita, tan de mañana con una capita de lana?
Caperucita: A casa de mi abuelita, a llevarle este pastel y este tarrito de miel.
Lobo: ¡Qué suerte! Una niña ¡Qué tierna debe de estar!
Árboles: ¡Caperucita! ¡Caperucita! ¿Estás perdida? ¿Qué buscas?
Caperucita: Voy a casa de mi abuelita. Le llevo un pastel y un tarrito de miel.
Árboles: Sigue ese camino y ten mucho cuidado
Lobo: Se me hace la boca agua. Pero si me la como aquí, seguro que algún chivato le lleva el cuento a su madre y me busca un lío.
Pajaritos: ¡Oh, linda niña! Hace una hermosa mañana
Caperucita: Sí. Brilla el sol entre nubes de algodón.
Lobo: Pues sí que es cursi la pobre. En fin, la voy a engañar par comérmela tranquilamente en casa de su abuela. Allí nadie me molestará.
Caperucita: ¡Buenos días, señor! ¿Sabe usted por dónde podría ir a casa de mi abuelita? La pobre tiene un empacho de tarta y mi mamá se ha empeñado en que le lleve un pastel y un tarrito de miel.
Lobo: Pues le iría mejor un poco de bicarbonato. En fin, vete por ese camino. Ya verás que pronto llegas.
Caperucita: ¡Muchas gracias, señor! Es usted muy amable y muy simpático. Hasta luego.
Se marcha dando vueltas por el bosque.
Lobo: Sí que ha sido fácil engañarla.
El lobo se ha aproximado a la casa de la abuelita, quien está tumbada en la cama. Caperucita sigue dando vueltas por el bosque. Entre los árboles se ve a los cazadores.
Abuelita: ¿Quién viene?
Lobo (disimulando la voz): Soy yo. Tu nieta Caperucita. Te traigo un pastel y un tarrito de miel
Abuelita: ¡Vaya! Más dulces. Si me los como reviento. Pero, bueno, cariño, pasa.
Lobo: La vieja se ha desmayado. Mejor. La esconderé y si después de comerme a Caperucita todavía tengo hambre me servirá de postre, aunque debe de estar un poco dura.
Caperucita: ¡Abuelita! ¡Ya estoy aquí! Traigo un pastel y un tarrito de miel.
Lobo (disimulando la voz) Entra, hijita, entra. Siéntate a mi lado.
Conejitos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Rápido, a casa de la abuelita.
Caperucita: ¡Qué orejas más grandes tienes!
Lobo: Para oírte mejor
Árboles: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Corred, deprisa
Caperucita: ¡Qué ojos más grandes tienes!
Lobo: Para verte mejor
Pajaritos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Salvad a Caperucita
Caperucita: ¡Qué boca más grande tienes!
Lobo: Para comerte mejor
Cazadores: ¡Quieto si no quieres que te disparemos!
Lobo: Pero si sólo estamos jugando. ¿Verdad, Caperucita?
Caperucita: ¡Mentira! Me querías comer.
Lobo: Pero si estoy a dieta. Además me he hecho vegetariano y macrobiótico
Cazadores: Eso ya se lo explicarás al juez. Estás detenido.
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